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El gall d'indi de Bertrand Russell.

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Este pavo descubrió que, en su primera mañana en la granja avícola, comía a las 9 de la mañana. Sin embargo, siendo como era un buen inductivista, no sacó conclusiones precipitadas. Esperó hasta que recogió una gran cantidad de observaciones del hecho de que comía a las 9 de la mañana e hizo estas observaciones en una gran variedad de circunstancias, en miércoles y en jueves, en días fríos y calurosos, en días lluviosos y en días soleados. Cada día añadía un nuevo enunciado observacional a su lista. Por último, su conciencia inductivista se sintió satisfecha y efectuó una inferencia inductiva para concluir: “Siempre como a las 9 de la mañana”. Pero ¡ay! Se demostró de manera indudable que esta conclusión era falsa cuando, la víspera de Navidad, en vez de darle la comida, le cortaron el cuello.Una inferencia inductiva con premisas verdaderas ha llevado a una conclusión falsa. Bertrand Russell El texto propuesto está extraído del ensayo ¿Qué es esa cosa llamada ciencia?escrito por el físi…

Pluralisme i democràcia (Isaiah Berlin).

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A pesar de sus discrepancias, Berlin cita una vez más a Kant para ironizar sobre la teoría del hombre nuevo, aireada con el mismo fervor por marxistas y fascistas. Sin desdén o arrogancia, Kant advierte que “con una madera tan retorcida como es el hombre no se puede conseguir nada completamente derecho”. No podemos caer en la barbarie de Procusto, que ofrecía su lecho al viajero solitario para descuartizarlo mientras dormía. Procusto es el revolucionario, según el cual es necesario destruirlo todo, reventar el sistema y crear un mundo nuevo. Escribe Berlin: “El pluralismo, que implica libertad negativa, me parece un ideal más verdadero y humano que aquellos que buscan en las grandes estructuras disciplinarias y autoritarias el ideal del autocontrol positivo de las clases, de los pueblos o de la entera humanidad.Es más verdadero porque, al menos, reconoce el hecho de que los fines humanos son múltiples, son en parte inconmensurables y están en permanente conflicto”. En definitiva, la …

El sentit positiu de la llibertat (Berlin).

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¿A qué podemos llamar libertad positiva? “El sentido positivo de la palabra libertad -escribe Berlin- se deriva del deseo por parte del individuo de ser su propio amo. Quiero que mi vida y mis decisiones dependan de mí mismo, y no de fuerzas exteriores, sean éstas del tipo que sean. Quiero ser el instrumento de mis propios actos voluntarios y no de los de otros hombres. Quiero ser un sujeto y no un objeto; quiero persuadirme por razones, por propósitos conscientes míos y no por causas que me afecten, por así decirlo, desde fuera”.El ideal de la libertad positiva es la autorrealización. El problema surge cuando las ideologías afirman que la verdadera libertad consiste en realizar un ideal colectivo, ya sea el imperialismo económico y militar, la utopía socialista, la liberación nacional de un pueblo supuestamente oprimido o la pureza racial y religiosa. Hegel afirma que el Estado prusiano es el reino de la libertad, pues constituye la objetivación de la Razón. El régimen nazi y la dic…

Isaiah Berlin: la defensa de les desigualtats legítimes.

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Al igual que los clásicos literarios, los clásicos del pensamiento nos obligan a abandonar los lugares comunes, revelándonos perspectivas nada complacientes con nuestros prejuicios. Isaiah Berlin, el primer judío becado por el Alls Souls College de la Universidad de Oxford, escribióDos conceptos de libertadcomo discurso de toma de posesión de su cátedra de teoría social y política.Su reflexión sobre la libertad alerta sobre la carga letal de las utopías, que suelen justificar la inmolación del individuo para crear un supuesto paraíso.En su obra, apunta que la discrepancia es un rasgo esencial de la naturaleza humana, sin el cual no existiría la sociedad, la historia o el conocimiento. El primitivo Edén es un estadio pre-humano, pues sus habitantes no utilizan su raciocinio hasta que adoptan una decisión, desafiando a Dios. Los paraísos totalitarios se parecen al mítico Edén, pues someten al hombre a una tiranía que los infantiliza, arrebatándoles la capacidad de pensar y decidir. Disc…

Revolució i ideologia.

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... quizá sería más apropiado hablar del fracaso de la ideología. Y de una ideología que combina elementos racionales y elementos afectivos. Por una parte, podemos describir la ideología como un conjunto de conclusiones racionales que forman un sistema cerrado; desde este punto de vista, la convicción de que existen verdades absolutas en el terreno de los asuntos humanos puede derivar sin mayores dificultades en una dictadura de la razón. Pero, por otra, hay que prestar atención a los elementos afectivos o emocionales de la ideología; en este caso, de la ideología comunista. El mismo Derrida sostenía que el «espíritu del marxismo» creó en su momento una gran herencia para el anhelo mesiánico, para la esperanza política en sentido casi religioso. Por su parte, François Furet subrayó el papel de las «pasiones ideológicas» del comunismo, entre las que destacaba, por encima de todas, el odio a la burguesía. A ello podemos sumar un astuto empleo del tribalismo moral (definiendo a un pueblo…

Revolució, racionalisme i messianisme.

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No sería descabellado concluir que la fascinación que provoca el comunismo soviético se deba a la atrevida combinación de cientifismo (racionalista) y milenarismo (religioso): no es un profeta quien dibuja el horizonte de la salvación eterna después de la muerte, sino el líder político quien promete construir la sociedad sin clases con arreglo a un método bien definido. Método, por cierto, que encontraba impulso en la descalificación absoluta de la sociedad burguesa y la política parlamentaria, que Marx ya describía como meros trampantojos destinados a escamotear el hecho decisivo de la explotación obrera. De ahí que, en sus escritos de 1906, el heterodoxo pensador francés Georges Sorel dejase establecido que, contra la violencia oficial y legítima de la sociedad burguesa, sólo podía responderse con otra violencia no menos violenta, pero regeneradora y legisladora, una violencia mesiánica que sirve a los fines revolucionarios. He aquí una doctrina que apenas ha perdido actualidad.
Para…

Revolució i democràcia.

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Ni que decir tiene que el viejo lema «Todo el poder para los sóviets» fue traicionado desde el primer día de la revolución. O, mejor dicho, que el golpe de Estado bolchevique que nos hemos acostumbrado a llamar «revolución» se produjo, en buena medida, porque mencheviques y socialistas radicales obtenían más representantes para los sóviets que los propios bolcheviques. Pero Lenin tenía razón en una cosa: si quieres transformar en poco tiempo y radicalmente una sociedad, convencido de tu derecho «histórico» a hacerlo, no puedes entretenerte con los procedimientos democráticos y los derechos individuales; tienes que tomar el poder y ejercer la represión y la coerción necesarias hasta lograrlo. Por más que Hannah Arendt nos hable de revolución y libertad, aceptando incluso un cierto uso de la violencia si está destinado a constituir un régimen democrático, las revoluciones tienen una relación problemática ‒cuando no antagonista‒ con la democracia y la libertad. Tras una revolución, la de…